Preguntas

Al comienzo de este proceso de búsqueda de una oportunidad laboral en el extranjero, muchas preguntas me vienen a la cabeza. Preguntas para las que sospecho que debo encontrar una respuesta pronto.

¿Cuánto me apetece irme al extranjero? Lo de marcharme al extranjero, ¿es por necesidad vital, por necesidad laboral, o por ambas?

¿Cuánto tiempo voy a tardar en preguntarme “qué coño hago aquí”, si me voy? ¿Cuánto tiempo voy a tardar en preguntarme “qué coño aquí”, si me quedo?

¿Para cuánto tiempo me voy, si me voy? ¿Cuánto tiempo esperaré para irme, si me quedo?

¿Que ganaré si me voy? ¿A qué renunciaré si me quedo? ¿Cuánto habrán cambiado las cinco o seis cosas que definen mi vida si me voy y vuelvo?

¿Es tan grave, tan dramático, irse? ¿Es fácil volver? ¿Son dos años mucho tiempo?

¿Voy a tardar menos en encontrar un trabajo si me voy que si me quedo? ¿Cuál es el sector en el que quiero buscar un trabajo? ¿Cuáles son mis habilidades? ¿Dónde pueden tener más valor estas habilidades?

¿Quiero irme solo? ¿Quiero conocer gente o pasar más tiempo solo?

¿Me arrepentiré si no lo hago?

¿Cuánta información necesito para tener claro mi próximo destino? ¿Por qué la misma alternativa se ve de manera tan diferente ahora y dentro de cinco minutos?

¿Cómo de insegura es Latinoamérica? ¿Cómo de aburrida y llena de españoles titulados está Europa? ¿Cómo de difícil es encontrar un trabajo decente en Canadá o Australia? ¿Cómo de raros son los chinos?

¿Se puede cambiar de destino? ¿Puedo prepararme la llegada a uno de estos destinos desde otro de estos destinos? ¿Tendré ganas de un segundo destino después de un primer destino fallido?

¿Tengo dinero para hacer todo esto?

¿Qué prefiero, sufrir aquí porque no encuentro trabajo o sufrir allí porque estoy lejos? ¿Es posible no sufrir, o sufrir poco?

¿Prefiero irme porque quiero o porque me echan?

¿Por qué me gusta complicarme la existencia?

¿Hay un trabajo para mí por ahí fuera? ¿Dónde?

Podría seguir.

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