Por qué optar a una beca Leonardo me resultó una colosal pérdida de tiempo

Pocas semanas después de haber comenzado a buscar empleo en el extranjero, sale la convocatoria para el curso 2013/14 de las becas Leonardo en mi universidad. En esencia, lo que te permite el programa de becas Leonardo es realizar unas prácticas profesionales de 24 semanas en una empresa del ámbito europeo: a cambio, 400 Euros mensuales de ayuda provenientes de fondos Europeos, más lo que decida proporcionar la empresa en cuestión, que puede estar entre Infinito y Cero (habitualmente más cerca de esto último).

Según nos comentan en la primera sesión informativa, el 24 de septiembre de 2013, la empleabilidad de los participantes en el programa se incrementa de manera significativa; es decir, a los que disfrutan de una beca Leonardo les resulta más sencillo encontrar un empleo posterior, ya sea en la misma empresa donde se realizaron las prácticas o en una distinta. Decido apuntarme, puesto que la posibilidad que me ofrecen es muy similar a lo que en esos momentos estoy buscando. A día de hoy, y una vez llevado a cabo todo el proceso (incluso después de haber sido receptor de una de estas becas) puedo afirmar que en mi caso, participar en el proceso de selección para las becas Leonardo ha sido una colosal pérdida de tiempo.

Desconozco el funcionamiento del proceso de selección en otros lugares, pero en mi universidad es un proceso muy largo. Nos lo avisan desde un principio: el proceso es largo y por lo tanto hay que estar comprometido con el Programa. Lo que resulta desconcertante es que dicho proceso sea largo y costoso desde el punto de vista del esfuerzo, y que la única recompensa final que se obtiene sea la nada más absoluta. Me explico.

Para el curso 2013/14 había proyectadas 37 becas Leonardo para estudiantes de mi universidad. Los estudiantes tienen la posibilidad de realizar las prácticas en una de las empresas que la universidad ofrece (en torno a 40 en total, solo 5 para perfiles de Ingeniería Industrial) o buscársela por su cuenta. A la hora de realizar la solicitud, cada estudiante puede apuntarse a distintas plazas si así lo desea, estableciendo un orden de prioridades. La asignación de los estudiantes a cada una de las empresas se realiza en función de una puntuación o baremo. Dicha puntuación se obtiene teniendo en cuenta los siguientes aspectos:

– Nota media del expediente (30 puntos)

– Currículum (20 puntos)

– Asistencia a talleres (10 puntos)

– Idiomas (20 puntos)

– Entrevista con la comisión (20 puntos)

– Discapacidad (20 puntos)

– No haber disfrutado de otras becas de movilidad (5 puntos)

En función de estos parámetros, se asigna una puntuación para cada solicitante y se establece una clasificación. El primero de la clasificación puede elegir en primer lugar, con lo que esa plaza deja de estar libre para el segundo. Si este segundo estudiante (u otro posterior) había elegido esa misma empresa, deberá conformarse con su segunda opción en la lista de preferencias. Y así sucesivamente, hasta que quedan cubiertas las 37 becas para este curso: como en el juego de las sillas pero con empresas.

El procedimiento comienza con la presentación de documentación, vía registro, que acredite todos los elementos que servirán para realizar nuestro baremo. En mi caso, presento 38 documentos: títulos, becas, cursos, publicaciones, certificados, etc. Como muchos ya habréis comprobado, el proceso de recopilar documentación y adaptarla a una convocatoria específica no es precisamente sencillo, con lo que debo dedicarle cierto tiempo. Por suerte, tengo mucha de esta información “a mano”, por haber solicitado en un pasado no demasiado lejano infinidad de becas de investigación.

Además de toda esta documentación, lógicamente hay que elaborar CV y carta de presentación adaptados a cada una de las empresas en las que estamos interesados en realizar las prácticas. Este tampoco es un proceso sencillo y rápido, como ya hemos comentado en posts previos. De nuevo, puedo ahorrar cierto tiempo puesto que en esos momentos ya hace unas cuantas semanas que me encuentro buscando trabajo en el extranjero: solo tengo que adaptar alguna versión de los CVs y cartas que vengo empleando. En mi caso, selecciono tres empresas que buscan perfiles de Ingeniero Industrial más o menos similares al mío: la primera de ellas en Irlanda, la segunda en Alemania y la tercera en Eslovaquia

A lo largo de todo este proceso, es obligatorio asistir a un mínimo de 10 horas de talleres de formación y orientación, en los que nos enseñan cómo elaborar distintos formatos de CV y carta, cómo preparar entrevistas, cómo resaltar nuestras competencias transversales, cómo adaptarse a la vida en un país extranjero, etc. Como es de esperar, algunos de estos talleres me resultan de gran utilidad (como el taller de CV británico) mientras que otros me parecen completamente inútiles (como el de adaptarse a la vida en el extranjero). En total, hago 21 horas de talleres de formación (cuantas más horas haga, más puntuación tendré dentro de este elemento del baremo).

El 7 de Noviembre de 2013, más de un mes después de haber entregado toda la documentación, debo realizar una entrevista personal con los miembros de la comisión, los encargados de realizar el baremo y otorgar las 37 becas Leonardo. En esta entrevista, debo mostrar mi motivación por participar en el programa y justificar que puedo desempeñar una función relevante en la empresa que he solicitado. Es una entrevista de empleo, aunque no con el empleador. Como ya he repetido hasta la saciedad en este blog, una entrevista de trabajo hay que prepararla muy bien, con lo que le dedico también una buena cantidad de horas a preparar esta entrevista con la comisión, que me puede aportar hasta 20 puntos del baremo.

Treinta y cinco días después de realizar esta entrevista (ya estamos a 11 de Diciembre de 2013) se publica la lista definitiva de seleccionados para las becas Leonardo 2013/14. Han pasado casi tres meses desde que asistí a la primera de las charlas informativas.

Estoy en la posición número 14 de esta clasificación, con lo que teóricamente me corresponde una beca Leonardo para el curso 13/14. Bien. Falta que me seleccione una empresa, no obstante.

Dentro de estos 37 seleccionados, hay otras dos personas que pusieron como primera opción la misma empresa irlandesa que yo elegí, aunque están por detrás de mí en el baremo. Sin embargo, nos informa la comisión de que la empresa realizará entrevistas a los 3 candidatos. Este es un razonamiento que no comprendo:

¿Para qué realizar un baremo si luego esta clasificación no se tiene en cuenta a la hora de realizar la entrevista con las empresas?

¿No tendría más lógica que en primer lugar se entrevistase al primero de la clasificación, y en caso de que la empresa no estuviera interesada en ese perfil, entonces se entrevistase al segundo?

En fin. Dedico varios días a preparar la entrevista con la empresa irlandesa. Producen paneles solares fotovoltaicos “de tercera generación”, con lo que dedico muchas horas a investigar sobre el funcionamiento de esta tecnología. Además, y como ya he hecho para otras entrevistas, veo cómo se pueden alinear todos mis conocimientos al perfil que esta empresa requiere. La entrevista con esta empresa, en teoría a realizar vía telefónica o Skype, se hace de rogar.

El 17 de Diciembre de 2013 recibo un correo de la comisión de becas Leonardo en el que me informan de que “no he sido seleccionado por la empresa X“, sin mayor aclaración. Me explican que no pueden enviar mi CV a mi segunda opción puesto que esta empresa ya ha seleccionado a otro candidato. Me proponen enviar mi CV a la empresa eslovaca, mi tercera opción.

Es decir, después de casi 3 meses de presentar documentación, elaborar CVs y cartas, asistir a talleres de formación y preparar diversas entrevistas…

¿La empresa en la que quiero realizar las prácticas me descarta sin ni siquiera haber hecho una entrevista telefónica?

Muy lógico todo.

Respondo el enigmático correo intentando aclarar este aspecto, comentándoles que me gustaría saber por qué la empresa ha decidido descartarme sin ni siquiera haber realizado entrevista, a lo que me responden con un esclarecedor:

Después de haber analizado cada CV sin hacer ninguna entrevista, la Empresa no está segura de que tu perfil encaje con lo que busca“.

Sin más.

Insisto. Respondo diciéndoles que ya me imagino que mi perfil no encaja, que al fin y al cabo por eso me han descartado, y que lo que quiero saber es precisamente eso, que por qué mi perfil no encaja. Que quiero saber si en mi CV me falta algún curso en específico o me sobra un doctorado.

El silencio como única respuesta es lo que obtengo.

Flipo. Tres meses dedicados a un proceso de selección para optar a unas becas de como máximo 6 meses, y ni siquiera tengo la posibilidad de realizar una entrevista telefónica. La empresa me descarta “porque no encajo en el perfil de lo que busca”, cuando desde un principio en la convocatoria se indicaba que lo que buscaban era un Ingeniero Industrial. La sensación de estafa y de pérdida de tiempo es absoluta.

¿Habría dedicado 3 meses a participar en este Programa si hubiera sabido que todo lo que iba a obtener era un rechazo sin ni siquiera haber hecho entrevista?

Evidentemente, no. Entendería que me hubieran rechazado después. En ese caso podría pensar: “OK, la cagué en la entrevista, la próxima saldrá mejor“. Pero no antes.

¿De qué me han servido estos últimos 3 meses? 

Afortunadamente, he dedicado este tiempo a seguir buscando trabajo por mi cuenta, y he conseguido avanzar de manera paralela en otros procesos de selección. De lo contrario, estoy convencido de que en el momento de recibir el mencionado correo, mi furia habría sido incontrolable y sin duda habría arrasado con todo lo que hubiera encontrado a mi paso hasta llegar a la Oficina de Inserción Profesional y Estancia en Prácticas de mi universidad (OIPEP).

Me pongo en contacto con los otros dos estudiantes que también optaban a esta empresa y alucino todavía más al comprobar que ellos también han sido descartados sin haber realizado entrevista alguna. También han perdido tres meses. Hablando entre nosotros, concluimos que probablemente la empresa ha decidido retirarse en el último momento y no ofrecer la plaza que en un principio había ofertado. Nos indignamos con la empresa, pero sobre todo con la universidad, que publica en septiembre una convocatoria oficial de becas sin asegurarse de que aquello que ofrecen está asegurado.

Acudo a la mencionada OIPEP para pedir explicaciones. Esperando una disculpa, quizás. Soy fácil de contentar. Una disculpa de entrada y mis sensaciones habrían sido muy diferentes. Nada más lejos. Allí lo ven todo muy normal. Se justifican diciendo que:

“Si la empresa a última hora decide cambiar el perfil que busca, yo no puedo hacer nada”

Correcto. Entonces habrá que asegurarse bien de lo que uno publica y ofrece de manera oficial en una convocatoria de becas. Ante mi decepción con el Programa de Becas Leonardo, que ni siquiera me ha ofrecido la posibilidad de realizar una entrevista telefónica, me comentan que:

“Aquí en ningún momento se asegura que vais a poder hacer una entrevista. Eso son expectativas que te has creado tú solo”

En fin. Compruebo que el nivel de auto-exigencia está bajito.

Poco más. Teóricamente, estoy a la espera de que la empresa eslovaca (mi tercera y última opción) se ponga en contacto conmigo para realizar una entrevista, aunque ya dudo de que esto llegue a producirse.

A raíz de mi experiencia, obviamente desaconsejo participar en un proceso de selección para el Programa de Becas Leonardo. Sin duda alguna, resultará mucho más productivo dedicar esos 3 meses a buscar trabajo por uno mismo

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